Hay evidencia médica demostrable que indica que la fe produce condiciones para el mejoramiento de la salud (Oman y Neuhauser, 2012).
Koenig en el 2012 revisó cientos de estudios de investigación realizados entre 1872 y 2010 sobre el impacto de la religión y la espiritualidad en la salud mental y física.
Los hallazgos indicaron que la espiritualidad tiene un impacto positivo en la salud protegiendo contra afecciones como depresión, ansiedad, abuso de sustancias, drogadicción, tabaquismo, enfermedades coronarias, enfermedades de la función endocrina, cáncer y mortalidad en general.
Koenig concluyó: “la investigación muestra que las personas que desarrollan su espiritualidad tienen mejor salud mental y lidian más rápidamente con los problemas de salud que aquellos que no tienen fe” (2012, p. 15) .
Con respecto a la salud física, aquellos que declararon específicamente ser creyentes arrojaron niveles más bajos de alcoholismo, abuso de drogas, hipertensión y una mejor función del sistema inmunológico y tasas de sobrevivencia del cáncer. Los estudios mostraron que aquellos que eran creyentes tenían mejores resultados de salud y más años de vida (Hummer, Rogers, Nam y Ellison, 1999).
Otros estudios demuestran que la asistencia regular al servicio o culto reduce significativamente la mortalidad en cualquier lugar del 25% al 40%, y que la asistencia regular a los cultos de adoración ayudó a prolongar la vida de los pacientes con enfermedades cardíacas mucho más que los medicamentos ampliamente utilizados como las estatinas (Hall, 2006; Oman y Neuhauser , 2012).
Con respecto a la salud mental, Day (2007) arrojó que de 100 estudios empíricos sobre espiritualidad y sensación de bienestar, el 80% confirmó una estrecha relación. El estudio también arrojó que las personas emocionalmente estables son menos hostiles, más optimistas, tienen una mayor autoestima, lidian mejor con el estrés y enfrentan de manera más efectiva los desafíos e incertidumbres.
Day (2007) informó que los trabajadores creyentes que sienten su fe apoyada en el trabajo son más fuertes emocionalmente (Davis y Hill, 2012).
La investigación sugiere que las personas con altos niveles de estrés se benefician más de la vida de fe que aquellas con bajos niveles de estrés (Cummings y Pargament, 2012).
Hay muchos valores, actitudes y comportamientos relacionados con la fe que son valorados en los centros de trabajo porque están asociados con resultados laborales positivos demostrados. Los empleados que son parte de una comunidad de fe hablan de valores como la integridad, la honestidad, las buenas relaciones, el cumplimiento de la palabra, la confianza, la consideración de las necesidades de los demás, la comunicación abierta, la justicia en la competencia, la buena ética de trabajo, la responsabilidad y el ser eficiente (Mitroff y Denton, 1999; O’Brien, 2012). Muchos de estos valores y comportamientos asociados facilitan las buenas relaciones interpersonales, lo que lleva a la cooperación en lugar de a la competencia y el conflicto, produciendo al final un aumento de la producción y el rendimiento (Benefiel, 2005).
¿Por qué la estadística y los estudios demográficos demuestran que los creyentes tienen esta tendencia hacia el bienestar individual y colectivo?
Porque los creyentes aprenden a practicar la Biblia, viven en comunidad, se apoyan mutuamente y reconocen pertenecer a Dios.
(Col 3.23; 3.24; Sal 90.17; Pr 12.11,24; 14.23; Fil 4.13; 1 Tim 5.8)
Colosenses 3:23
23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres,
Colosenses 3:24
24 sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien servís.
Salmos 90:17
17 y sea la gracia del Señor nuestro Dios sobre nosotros.
Da permanencia a la obra de nuestras manos;
sí, la obra de nuestras manos confirma.
Proverbios 12:11
11 Él que labra su tierra se saciará de pan,
pero el que persigue lo vano carece de entendimiento.
Proverbios 12:24
24 La mano de los diligentes gobernará,
pero la indolencia será sujeta a trabajos forzados.
Proverbios 14:23
23 En todo trabajo hay ganancia,
pero el vano hablar conduce solo a la pobreza.
Filipenses 4:13
13 Todo lo puedo en Cristo[a] que me fortalece.
1 Timoteo 5:8
8 Pero si alguno no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo.
Todo trabajo es digno, lo indigno es no trabajar.
Bienvenido a Templo Nueva Vida
Pastor Diuvert Lopez

Leave a Reply