“Pues el dios de esta edad presente ha cegado el entendimiento de los incrédulos para que no los ilumine el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, quien es la imagen de Dios.” 2 Co 4.4
Esta frase, “dios de este mundo” (mundo aquí es siglo, sistema actual), no niega la soberanía de Dios ni su gobierno sobre Su propia creación sino indica que Satanás es la mayor influencia sobre el sistema actual, sobre las opiniones, metas, y puntos de vista de la mayoría de las personas.
Como la guerra espiritual es una guerra filosófica, de ideales y se libra en la mente (nivel del entendimiento) según 2 Co 10.4-5, batallamos contra las filosofías del mundo influenciadas por esta criatura quien ha logrado infectar la educación y el comercio (lastimosamente uno puede tropezarse con cristianos deshonestos).
Son estas filosofías (maneras de pensar) inflamadas por Satán las que encarcelan a la gente en rebeldía, manipulación, control, superstición, hechicería, brujería, etc. Las personas son ingenuamente atraídas en busca de poder.
2 Co 4.4 dice que “el dios de esta edad presente ha cegado el entendimiento de los incrédulos”, pero Jn 12.40 dice hablando de Dios “Él ha cegado los ojos de ellos y endureció su corazón, para que no vean con los ojos ni entiendan con el corazón, ni se conviertan, y yo los sane”, y en Isaías 6.9-10 dice Yahvé a Isaías “Ve y di a este pueblo: Oigan bien, pero no entiendan; y miren bien, pero no comprendan. Haz insensible el corazón de este pueblo; ensordece sus oídos y ciega sus ojos, no sea que vea con sus ojos, y oiga con sus oídos, y entienda con su corazón, y se vuelva a mí, y yo lo sane.”
Leyendo bien los pasajes anteriores, uno se pregunta ¿entonces quién ha cegado el entendimiento a los incrédulos?
El evangelio está oculto para los perdidos pero abierto a los escogidos porque “ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere.” Jn 6.44
Yahvé es Dios. Satán un peón, instrumento en manos de Dios.
Jesús lo llama “el príncipe de este mundo”, o sea, no es el REY, sus caminos están marcados y sus días están contados.
Es cierto que Dios usa a Satán para llevar a cabo sus propósitos, Sal 78.49 “(Dios) desató sobre ellos su ira feroz, toda su furia, su enojo y hostilidad. Envió contra ellos a un grupo de ángeles destructores.” Note que Dios envió ángeles destructores.
Toda incursión maligna sobre el ser humano comienza por prácticas pecaminosas en claro desafío al Creador donde la persona poco a poco endurece su corazón contra Dios.
¿Cómo puede endurecerse el corazón de una persona para ser víctima del engaño satánico?
Rom 11.7 “los elegidos sí lo alcanzaron; y los demás fueron endurecidos” y Rom 11.20 “por su incredulidad fueron desgajados”.
Por incredulidad. Desconfiar de Dios, no aceptar las instrucciones divinas, rechazar la Palabra de Dios (que es Cristo), rebelarse contra Él al hacer prácticas que producen muerte. La lista de prácticas que destruyen el ser humano aparece en Gálatas 5:16-23.
Heb 3.13 “Exhortaos los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice: Hoy; no sea que alguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado.”
Encuentro una alerta aquí y es esta: “cuidado con el engaño del pecado”. ¿En qué engaña el pecado? En que el pecado promete lo que no puede cumplir.
Al infiel le promete felicidad en brazos ajenos… no puede cumplir.
Al hechicero sentido de seguridad a través de la manipulación… no puede cumplir.
El pecado engaña, no cumple lo que promete.
El camino del Señor ha probado cumplir lo que promete: justicia, paz y gozo.
A menos que uno piense morir dentro de unos minutos, no vale la pena sacarle placer al pecado a costo de la propia vida. El camino: ahí está el sentido de vivir.
Confiar en Dios siempre ha sido y será el camino de los justos porque “el justo por su fe vivirá” Hab 2.4
“Escribe que los malvados son orgullosos, pero los justos vivirán por su fidelidad a Dios.” Hab 2.4

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