¿Cómo ayudar a aquellos que se sienten desconectados del mundo como si su vida fuera una vieja rutina sin fin de lo mismo?
Nunca pretendo hacer simple lo que en sí puede ser tan complejo como el propio ser humano, sin embargo, he hayado que en la sencillez hay más caminos de solución que en la complejidad asfixiante. Así le animo a compartir con los demás.
¿Qué hacer para regresar la satisfacción al alma?
Comenzar a crear nuevas relaciones y restaurar las viejas en tanto sea posible.
Esto se llama reconciliar y es el ministerio de todo creyente: el ministerio de la reconciliación, 2 Co 5.18-20.
¿Por dónde comenzar y qué puede hacer una persona?
He aquí donde es crucial cambiar la opinión acerca de lo que significa la ley de Dios o al menos darse la oportunidad de tener otro punto de vista acerca de la Ley.
La Ley en las sagradas escrituras contiene 613 mandamientos. Viene de una raíz hebrea del significado del verbo LeTZAVot (ordenar) que significa “unir”.
Cuando obedecemos un mandato divino experimentamos sentido de unidad entre nosotros y el mundo que nos rodea, con Dios.
Los 613 mandamientos de la Ley se dividen en 248 mandamientos positivos y 365 prohibiciones. El conjunto abarca todo los aspectos de nuestra relación con Dios, con nuestros semejantes y la creación natural.
Al pensar en cómo vivir de tal manera que refleje desde mi interior los mandamientos de Dios (instrucciones para la vida) entenderé cómo expresarme para llenarme.
Toda expresión del corazón siempre nos llena, nos afecta, sea para bien o para mal.
Los cristianos que piensan que pueden vivir sin ley (anomos) ignoran totalmente que el Espíritu las grabó adentro de sus corazones si de verdad creyeron en Cristo para vivir bajo su señorío porque “Éste es el pacto que después de aquel tiempo haré con la casa de Israel —dice el Señor: Pondré mis leyes en su mente y las escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.” Heb 8.10.
Jesús dijo: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.” Mt 5:17.
Si la palabra “cumplir” significa “terminar”, entonces Jesús estaba confundido cuando dijo esto, y como todos podemos entender, cuando nuestra interpretación de la verdad está en conflicto con lo que Jesús dijo, somos nosotros los que estamos confundidos. La palabra “cumplir” significa “llevar algo a su objetivo, completar o alcanzar su plena realización”.
La Ley nunca logró lo que Dios quería. El hombre convirtió las instrucciones divinas de cómo expresar amor y valor en una lista complicada de reglas y regulaciones como un medio para agradar a Dios.
Así que los mismos mandamientos que debieron haber sido usados para saber cómo tratar a los demás se convirtieron en un medio para encontrar faltas y juzgar a los demás.
Todo lo que Jesús enseñó se basa en los mandamientos. Todo lo que Pablo y todos los apóstoles enseñaron se basaban en los mandamientos. La única cosa diferente es que Jesús enseñó a Sus discípulos que el amor ha de ser la meta para interpretar y aplicar los mandamientos.
Los mandamientos nunca son gravosos a menos que intentemos aplicarlos sin amor.
Es cierto que el creyente ha sido muerto a la Ley. Es igual de cierto que tiene otra superior escrita en su corazón: la ley de Cristo.
Es el amor la motivación requerida para echar a andar toda la maquinaria del ser humano cuando busca los beneficios de la obediencia. Cuando Dios te está hablando o guiando, siempre será desde la sabiduría de los mandamientos aplicados por amor; por lo tanto, cuando eliges caminar en amor (según lo define Dios), aunque no conozcas toda la Escritura Sagrada, siempre cumplirás los mandamientos y el resultado será vida, Rom 13.8,10.
Todo lo que Dios le ordena al ser humano que haga es un seguro de prevención contra destrucción y para liberación en su vida.
Cuando alguien hace de ti una mejor persona, sabes que esa persona debe estar en tu vida: usted puede convertirse en esa clase de personas. Transforma tus paradigmas. No eres lo que logras sino lo que superas.

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