La ley divina hasta el tiempo de Moisés

Arca del pacto

“Cualquiera, pues, que anule uno solo de estos mandamientos, aun de los más pequeños, y así lo enseñe a otros, será llamado muy pequeño en el reino de los cielos; pero cualquiera que los guarde y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.” Mt 5.19

¿Cuál es la primera divina registrada en las Sagradas Escrituras? La primera Ley se encuentra en Gn 2:16–17, con un mandato tanto positivo como negativo.
“Y el Señor Dios ordenó al hombre, diciendo: ‘De cada árbol del jardín puedes comer libremente: Pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás: porque en el día que comieras de él ciertamente morirás.”
Gn 2:16–17

En el período de Adán a Noé, hubo otras leyes dadas por Dios registradas en las Sagradas Escrituras.
Había leyes contra:
asesinato (Gn 4:15, 23; 9:6),
inmodestia (Gn 9:23),
matrimonios prohibidos (Gn 6:1–4),
maldad en general (Génesis 6:5).

Según la Biblia, había muy pocos requisitos para el culto a Dios hasta Abraham, fue solo cuando Abraham recibió el pacto de circuncisión a los 99 años de edad que el verdadero ritual físico se convirtió en una obligación.
La selección de Abraham y su descendencia como grupo especial exigió que leyes distintas que regularan sus vidas ante Dios.

Así, Abraham y su familia (junto con sus descendientes) entraron en una relación única con Dios. Ya no podían vivir como sus vecinos de alrededor. Habían sido apartados y santificados como personas especiales a los ojos de Dios.

Esto significó que las leyes simples dadas antes de la época de Abraham las cuales permitían a la humanidad tener una relación adecuada con Dios ya no eran suficientes para agradar a Dios en respecto de Abraham y su familia.

La Ley de Dios comenzó a tomar nuevas proporciones con mandatos y leyes adicionales y diferentes desde la época de Abraham hasta Moisés. Las diferencias son muy grandes.

Con la introducción del pacto de la circuncisión entre Dios y el hombre (específicamente Abraham y su simiente), los requisitos se hicieron más rituales y únicos.
Luego cuando Moisés fue llamado por Dios para dar a los israelitas la revelación del Pacto, el ceremonialismo y los ritos se hicieron aún más pronunciados y una gran cantidad de leyes nuevas surgieron.

Algunas diferencias entre las leyes del tiempo patriarcal y del mosaico:

  1. Bajo el pacto abrahámico, Dios permitió que su pueblo ofreciera sacrificios en cualquier lugar que quisieran (Gn 12:7, 35: 1; Job 1:5). Dios cambió esta ley al ordenar que solo la familia de Aarón asistiera a los ritos sagrados (Ex 40:1–16) y esos sacrificios solo podían ofrecerse en el altar del Santuario (Dt 12:13–14).
  2. Abraham plantó un árbol sagrado en Beerseba (Gn 21:33), pero bajo Moisés se prohibió plantar árboles sagrados (2 Crónicas 14:3; Isaías 17:8).
  3. Jacob hizo un monumento (Gn 28:18), pero Moisés luego lo prohibió (Dt 16:22).
  4. Dios dijo en el tiempo de Noé: “Todo lo que se mueva (es decir, todos los animales) te serán para comer; así como la hierba verde” (Gn 9:3), pero bajo Moisés solo los animales mencionados en Levítico capítulo 11 fueron permitidos y otros prohibidos.
  5. No hubo días festivos oficiales en el tiempo de Abraham, pero con Moisés, los festivales ordenados se convirtieron en fiestas obligatorias para todos los israelitas (Lv 23).
  6. Al principio no había diezmo ordenado. El diezmo no era una ley del período patriarcal.
  7. Ninguno de los patriarcas usaba filacterias pero con Moisés se ordenó su uso (Nm 15:37–41).
  8. La tierra no tenía que descansar cada 7 años en el tiempo de los patriarcas (Gn 41:34–35), pero con Moisés, se ordenó el descanso de la tierra (Lv 25:1–7).
  9. Abraham se casó con su media hermana con la plena aprobación de Dios (Gn 20:12), pero esto se prohibió en la época de Moisés (Lv 20:17).
  10. Abraham hizo alianza con sus vecinos cananeos (Gn 14:13), pero no se permitieron alianzas de ningún tipo con los cananeos bajo Moisés. De hecho, los cananeos debían ser exterminados (Dt 20:17-18).
  11. No había una ley del sábado ordenada en el período patriarcal. Sin embargo, en tiempos de Moisés, el sábado se introdujo por como una ley sumamente sagrada que los israelitas debían obedecer (Ex 20:8; Neh 9:14; Ez 20:12) con requisitos estrictos que cambiaron totalmente el carácter del 7mo día de la semana. Con Moisés en la escena surgieron profundos cambios en la vida religiosa de Israel.

Las diferencias entre el sistema de culto patriarcal y el mosaico son demasiadas. Si un israelita del tiempo de Moisés fuera transportado al tiempo de Abraham y vivido cerca de Abraham (sin saber quién era) mirando cómo Abraham realizaba sus deberes hacia Dios, lo habría tildado de pagano inconverso. Aunque Dios afirma en las Escrituras que Abraham “obedeció mi voz, mis ordenanzas, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes” (Gn 26:5), tales leyes divinas (la Ley de Dios en la época de Abraham) eran muy diferentes de las leyes ordenadas a Moisés y a los israelitas en el Monte Sinaí.

Durante los primeros 99 años de vida de Abraham no fue circuncidado y en su culto a Dios:

  1. construía altares donde quería,
  2. plantaba árboles sagrados a Dios,
  3. no ofrecía el cordero en la Pascua,
  4. no guardaba el sábado,
  5. no cumplía con las fiestas sagradas,
  6. no llevaba filacterias,
  7. se casó con su media hermana,
  8. no practicó el sábado de la tierra (ningún año sabático),
  9. se alió con los cananeos.

Dios en tiempos de Moisés abandonó los requisitos del período patriarcal en favor de leyes más estrictas ordenadas a Moisés e Israel. Los dos sistemas eran completamente diferentes tanto que si uno mezclara las enseñanzas del uno y del otro, se produciría una total confusión. No hay compatibilidad entre los dos sistemas. Esto nos lleva claramente a la conclusión de que lo importante en las leyes es el carácter del legislador. Hay que mirar al núcleo ético de la ley.

A pesar de las claras diferencias anteriores, algunas personas ultra-conservadoras no aceptarían que Dios establezca sistemas religiosos diferentes a los anteriores. No pueden creer que Dios cambie las enseñanzas, leyes, rituales o ceremonias que en algún momento dio a su pueblo.
La enseñanza bíblica muestra que, ciertamente, Dios no cambia de opinión en asuntos de Su carácter y personalidad (Mal 3:6), pero evidentemente cambió los sistemas religiosos en el pasado cada vez que lo consideró oportuno.

“Cualquiera, pues, que anule uno solo de estos mandamientos, aun de los más pequeños, y así lo enseñe a otros, será llamado muy pequeño en el reino de los cielos; pero cualquiera que los guarde y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.” Mt 5.19

Sólo Dios puede cambiar los sistemas bajo el cual el ser humano debe vivir para Dios. El propósito de leyes cada vez más estrictas tiene como objetivo definir de manera única aquellos que se saben y sienten propiedad de Dios. Es la manera que cada uno puede identificarse ante el mundo como Su pertenencia.

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