La cultura hebrea al igual que la Palabra de Dios, está llena de simbolismos y significados por descubrir. Los nombres de las personas en particular, describe proféticamente lo que un bebé sería en su vida futura. Débora, nombre de origen hebreo, significa abeja o trabajadora como la abeja. Débora, como las abejas, era una mujer altamente organizada y enfocada en su trabajo. Ella fue una mujer polifacética que se desarrolló en varios campos los cuales estudiaremos más adelante.
Débora es un excelente ejemplo en la Biblia para distinguir cómo Dios puede controlar cada una de las áreas en donde las mujeres podemos desempeñarnos, sin que se cree una lucha o competencia entre dichos campos de acción; sino por el contrario, que nos permita fusionarlos bajo el dominio y la dirección de Dios en nuestras vidas. En tan solo dos capítulos de la Biblia se nos describe a una mujer que se desarrolló profesionalmente siendo Jueza de Israel, personalmente siendo esposa y ministerialmente siendo profeta, madre espiritual de Israel y una guerrera de Dios.
Vida Profesional – Débora la Jueza
En la tierra prometida Moisés escogió varones sabios, expertos y entendidos para dirigir y gobernar a Israel y solucionar sus diferencias y disputas. Pero muerto Moisés y Josué, Israel hizo lo malo. Desde el principio de la civilización, la mujer no ha tenido nada fácil su acceso al mundo de la judicatura, pero Débora fue puesta como Jueza de Israel en una cultura en donde predominaban los hombres en un cargo ejecutivo como el de ser juez de Israel. Hoy en día el juez es la máxima autoridad en un tribunal de justicia, cuya principal función es la de administrar justicia ante una situación de controversia entre dos partes. Para ello el juez debe conocer exhaustivamente las leyes. Los reyes de Israel también debían conocer y cumplir ciertos requisitos:
“Nombra jueces y funcionarios de cada una de las tribus en todas las ciudades que el Señor tu Dios te da. Ellos tendrán que juzgar al pueblo con justicia. Por ninguna razón tuerzas la justicia ni muestres parcialidad. Jamás aceptes un soborno, porque el soborno nubla los ojos del sabio y corrompe las decisiones de los íntegros”. Deuteronomio 16:18-19 NTV
Débora fue la cuarta persona que se desempeñó como juez sobre Israel y fue Juez de Israel durante 40 años. Ella tenía un vasto conocimiento de la ley hebrea que era de donde partía su labor como juez. Ella demostró justicia en cada uno de sus actos y un carácter firme en los principios de Dios que le dieron la aprobación para desempeñarse en ese cargo. Débora era una mujer apegada a la ley de Dios y caminaba en total rectitud. Ella solía sentarse debajo de una palmera entre Rama y Betel en la región montañosa de Efraín y los hijos de Israel acudían a ella para juicios” (Jueces 4:5)
La justicia es también un atributo de Dios el cual será aplicado a nuestras vidas sino dejamos aquellas cosas que no le agradan a Dios y el pecado que Él aborrece. Si no nos arrepentimos, entonces Dios tendrá que llamarnos la atención. “Pues el Señor corrige a los que ama, tal como un padre corrige al hijo que es su deleite”. Proverbios 3:12 NTV
¿Mujer, cómo podemos nosotras caminar en Justicia? Justicia significa integridad, rectitud y santidad. Por lo tanto caminar en justicia es saber que Dios nos pedirá cuenta de cada cosa que hagamos y que por eso debemos ser conscientes que el pecado tiene consecuencias.
Una mujer justa es aquella que a pesar de cometer errores va todos los días delante de Dios y pide perdón por las ofensas cometidas, negándose voluntariamente así misma. Es seguir diariamente la Palabra de Dios y caminar sujetas al Espíritu Santo.
Débora se sentaba a juzgar debajo de una Palmera. Entre sus muchos significados, Palmera significa: JUSTICIA Y RECTITUD. La Palabra tiene una promesa para todo aquel que es justo. “Pero los justos florecerán como palmeras y se harán fuertes como los cedros del Líbano”. Salmos 92:12 NTV
Vida Personal – Débora la Esposa
Débora compaginó su vida como juez y profeta con su vida de esposa. Esta mujer nos deja en claro que la vida profesional y espiritual, no tienen porque estar en contienda con la vida familiar. Que el éxito o el liderazgo no tienen que entrar en conflicto con la vida personal e íntima. Débora era la esposa de un hombre llamado Lapidot. La palabra hebrea Lapidot es el plural femenino de lappid, una palabra que suele traducirse como “antorchas”. Lappid puede traducirse también como “relámpagos”. Esto ha llevado a sugerir que Débora era una mujer de esplendor.
Lapidot no era profeta ni juez. Su rol era de esposo, pero Débora lo respetó y no lo denigró. Supo alentar sus virtudes sin enseñorearse de él. Su título de Débora “mujer de Lapidot”, nos muestra que parte de su reconocimiento en Israel era por el esplendor de su esposo. Nos deja ver esto que la mujer que está sujeta a su esposo brillará también con la luz que Dios ha puesto en su esposo ya que los dos son una sola carne.
Vida Ministerial – Débora la Profeta, Madre de Israel y Guerrera
“Débora, la esposa de Lapidot, era una profetisa que en ese tiempo juzgaba a Israel”. Jueces 4:4 NTV
Débora vivió en una época de gran desorden en Israel, en donde había confusión y anarquía, es decir ausencia de poder público y estructura gubernamental. Los judíos fueron sometidos por Jabín Rey de Canaán quien reinaba en Jazor y había oprimido cruelmente a los Israelitas durante 20 años. Débora profetizó la derrota del Rey Jabín por mano de Barac e igualmente la muerte de Sísara, el jefe del Ejército del Rey Jabín, quien moriría por mano de una mujer. Ambas profecías se cumplieron cabalmente. Siendo profeta, Débora hablaba la verdad de Dios al pueblo de Israel. Dentro de sus funciones estaba la de enseñar la ley y traer revelación sobre temas específicos del momento y del futuro.
Débora mantenía una relación estrecha e íntima con Dios para poder enseñarle y hablarle a un pueblo que había perdido sus valores y principios. Ella es símbolo de la mujer de Dios que busca incansablemente Su Presencia y mantiene intimidad con Él cada día. Débora representa a esa mujer que se mueve bajo la dirección Divina y la guía del Espíritu Santo y no bajo el impulso emocional o el dominio del conocimiento.
Y es que Débora como profeta, aún viendo las circunstancias que la rodeaban, caminaba por fe hablando a Israel la Palabra de Vida que Dios ponía en su boca. Débora ejercía un papel de autoridad espiritual profetizando de parte de Dios. Bien nos dice Hebreos 4:12 “Pues la palabra de Dios es viva y poderosa. Es más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra entre el alma y el espíritu, entre la articulación y la médula del hueso. Deja al descubierto nuestros pensamientos y deseos más íntimos”. Hebreos 4:12 NTV
Débora amaba a Israel y tenía un corazón gigantesco para cuidar de todo un pueblo. Ella era una mujer singular y por eso fue como madre en Israel. “Ya quedaba poca gente en las aldeas de Israel, hasta que Débora surgió como una madre para Israel”. Jueces 5:7 NTV
Uno de los mayores anhelos de cualquier mujer es ser madre. Sin embargo, también podemos ser madres espirituales de aquellos que reciben a Cristo en su corazón y comienzan a caminar en la vida cristiana. Dios le habló a Débora y le dio una promesa de salvación para Israel:
“Un día Débora mandó a buscar a Barac, hijo de Abinoam, quien vivía en Cedes, en el territorio de Neftalí y le dijo: —El Señor, Dios de Israel, te ordena: reúne en el monte Tabor a diez mil guerreros de las tribus de Neftalí y de Zabulón. Y yo haré que Sísara, el comandante del ejército de Jabín, vaya al río Cisón junto con sus carros de guerra y sus guerreros. Allí te daré la victoria sobre él. Barac le dijo: —Yo iré, pero solo si tú vienes conmigo. —Muy bien —dijo ella—, iré contigo. Pero tú no recibirás honra en esta misión, porque la victoria del Señor sobre Sísara quedará en manos de una mujer. Así que Débora fue con Barac a Cedes. En Cedes, Barac reunió a las tribus de Zabulón y de Neftalí, y diez mil guerreros subieron con él. Débora también lo acompañó. Ahora bien, Heber el ceneo, un descendiente de Hobab, cuñado de Moisés, se había separado de los demás miembros de su tribu y armó su carpa junto al roble de Saananim, cerca de Cedes. Cuando le dijeron a Sísara que Barac, hijo de Abinoam, había subido al monte Tabor, mandó llamar a sus novecientos carros de guerra hechos de hierro y a todos sus guerreros, y marcharon desde Haroset-goim hasta el río Cisón. Entonces Débora le dijo a Barac: «¡Prepárate! Hoy es el día en que el Señor te dará la victoria sobre Sísara, porque el Señor marcha delante de ti». Así que Barac descendió las laderas del monte Tabor al frente de sus diez mil guerreros para entrar en batalla. Cuando Barac atacó, el Señor llenó de pánico a Sísara y a todos sus carros de guerra y a sus guerreros. Sísara saltó de su carro de guerra y escapó a pie. Entonces Barac persiguió a los carros y al ejército enemigo hasta Haroset-goim, y mató a todos los guerreros de Sísara. Ni uno solo quedó con vida”. Jueces 4:6-16 NTV
Cuando Débora recibió la Palabra de Salvación para su pueblo, en primer lugar, ella no dudó en su corazón sino que creyó en la promesa de victoria sobre sus enemigos. El “Sí” a la Palabra de Dios es posible si se cree. En segundo lugar, ella no escondió lo que Dios le dijo sino que se lo dijo a Barac, siguiendo todas las instrucciones que Dios le había dado. Bien nos dice la Biblia: “Pues todas las promesas de Dios se cumplieron en Cristo con un resonante «¡sí!», y por medio de Cristo, nuestro «amén» (que significa «sí») se eleva a Dios para su gloria”. 2 Corintios 1:20 NTV
La Biblia está llena de simbolismos y por eso necesitamos decodificar los mensajes proféticos de parte de Dios. La orden expresa fue que subieran al monte Tabor con 10.000 hombres de las tribus de Neftalí y Zabulón.
Tabor significa “Altura” y era un monte que permitía ver la llanura a una altura de 575 metros. También se relaciona con la Majestad de Dios. Neftalí fue el sexto hijo de Jacob y su nombre significa “Mi lucha, mi combate”. Por otra parte, Zabulón significa “Dotar, honrar, otorgar” nos dice la Palabra que Zabulón fue motivo de esperanza para su madre.
Entonces la Palabra de Dios para Barac podríamos traducirla de la siguiente manera: “Sube a las alturas y desde allí lucha, que yo te otorgarê la victoria”
En tercer lugar, cuando Barac le dijo que iría sólo si ella subía con él, Débora no se quedó paralizada sino que puso su fe en acción. Débora era una guerrera; quizás no con armadura y espada, pero sí una guerrera en la oración, la intercesión y la fortaleza espiritual.
Débora pudo haberse quedado en casa, pero en cambio ella prefirió ver la derrota de sus enemigos con sus propios ojos. Su fe sobrepasó a la de Barac.
Dios quiere que como Débora nos enfrentemos a nuestros gigantes y los derrotemos. El gigante del temor, la soledad, la angustia, la enfermedad, la culpa, etc. Dios nos ha llamado a pelear por nuestras bendiciones porque nuestras batallas son personales y se libran por la fe en la obra de Cristo en la cruz. Mujer, solo tú puedes tomar la bendición que Dios tiene para tí. Solo tú puedes activar las promesas de Dios en tu vida y en tu familia.
Efesios 6:12 nos dice: “Pues no luchamos contra enemigos de carne y hueso, sino contra gobernadores malignos y autoridades del mundo invisible, contra fuerzas poderosas de este mundo tenebroso y contra espíritus malignos de los lugares celestiales”. Efesios 6:12 NTV
Débora fue una mujer osada y valiente y así mismo, Dios quiere que nos levantemos como mujeres de fe y de valor porque nuestra defensa viene de lo Alto. Sí, de nuestra confianza en Él y de nuestra búsqueda continua de Su Presencia.
Conclusión
Débora tiene un mensaje para todas nosotras las mujeres:
-Debemos caminar en integridad y justicia.
-Es necesario buscar a Dios en intimidad para hablar Su Verdad.
-Nuestra actitud debe ser humilde en cualquier posición que Dios nos permita alcanzar.
-La conquista es personal al igual que el alcance de las promesas que Dios nos dio, pues solo de esa manera ondearemos la bandera de victoria.
¡Mujer, se una Débora en donde quiera que estés y a donde quiera que vayas!
Por: Ivonne Castaño A.

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