¿Dónde y cuándo dice la biblia que se congregaban los discípulos al principio?
Según el libro de Hechos, los seguidores del Señor Jesús, conocidos como nazarenos o judíos mesiánicos, se congregaban los sábados en las sinagogas. Observemos: Hch 9:19-20; Hch 13:5; Hch 13:14 ; Hch 13:42-44; Hch 14:1 ; Hch 16:13; Hch 17:1; Hch 17:10; Hch 17:10-11; Hch 18:4 ; Hch 19:8-10.
Hechos 9:19-20
19 y habiendo comido, recuperó las fuerzas.
Saulo estuvo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco. 20 Y en seguida predicaba a Jesús en las sinagogas, diciendo: Este es el Hijo de Dios.
Hechos 13:5
5 Después de llegar a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. También tenían a Juan como ayudante.
Hechos 13:14
14 Pasando de Perge, ellos llegaron a Antioquía de Pisidia. Y en el día sábado, habiendo entrado en la sinagoga, se sentaron.
Hechos 13:42-44
42 Cuando ellos salían, les rogaron que el sábado siguiente les hablaran de estos temas. 43 Entonces una vez despedida la congregación, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes les hablaban y les persuadían a perseverar fieles en la gracia de Dios.
44 El sábado siguiente se reunió casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios.
Hechos 14:1
Pablo y Bernabé en Iconio
14 Aconteció en Iconio que entraron juntos en la sinagoga de los judíos y hablaron de tal manera que creyó un gran número, tanto de judíos como de griegos.
Hechos 16:13
La conversión de Lidia
13 Y el día sábado salimos fuera de la puerta de la ciudad, junto al río, donde pensábamos que habría un lugar de oración. Nos sentamos allí y hablábamos a las mujeres que se habían reunido.
Hechos 17:1
Pablo y Silas en Tesalónica
17 Atravesaron por Anfípolis y Apolonia y llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos.
Hechos 17:10-11
Pablo y Silas en Berea
10 Entonces, sin demora, los hermanos enviaron a Pablo y Silas de noche a Berea; y al llegar ellos allí, entraron a la sinagoga de los judíos. 11 Estos eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra ávidamente, escudriñando cada día las Escrituras para verificar si estas cosas eran así.
Hechos 18:4
4 Y discutía en la sinagoga todos los sábados y persuadía a judíos y a griegos.
Hechos 19:8-10
8 Durante unos tres meses, entrando en la sinagoga, Pablo predicaba con valentía discutiendo y persuadiendo acerca de las cosas del reino de Dios. 9 Pero como algunos se endurecían y rehusaban creer, hablando mal del Camino delante de la multitud, se separó de ellos y tomó a los discípulos aparte, discutiendo cada día en la escuela de Tirano. 10 Esto continuó por dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, tanto judíos como griegos, oyeron la palabra del Señor.
Todos los primeros creyentes en Cristo se congregaban en las sinagogas o hasta el año 66 en el templo sagrado, el Templo de Jerusalén. Igualmente, practicaban el descanso en el día sábado (Shabbat) porque no existía la observancia del domingo como día de descanso.
Los creyentes iban a las sinagogas los sábados (porque no está abierta los domingos). Según Pablo en 1 Co 7:18, los gentiles que creían en el Señor eran injertados en la vid verdadera, el Israel espiritual, y seguían las normas morales y éticas de la Ley de Dios. Los judíos que creían en el Señor Jesús debían continuar como judíos porque fueron llamados en ese estado.
1 Co 7:18 “¿Fue llamado alguien ya circuncidado? No disimule su circuncisión. ¿Ha sido llamado alguien incircunciso? No se circuncide.”
El descanso en día domingo se crea después del siglo II. Se hizo oficial cuando en el año 321, el emperador romano Constantino, ordenó que se guardase el día domingo como día de descanso para todos dentro del Imperio. Pero a pesar de este decreto imperial, muchos cristianos en otras regiones continuaron
con la antigua práctica del sábado hasta fines del siglo VI.
Referencias al primer día de la semana
Hechos 20:7
Pablo visita Troas
7 El primer día de la semana, cuando estábamos reunidos para partir el pan, Pablo comenzó a hablarles, porque había de partir al día siguiente, y alargó el discurso hasta la medianoche.
1 Corintios 16:2
2 El primer día de la semana, cada uno de ustedes guarde algo en su casa, atesorando en proporción a cómo esté prosperando, para que cuando yo llegue no haya entonces que levantar ofrendas.
En el siglo I, los primeros seguidores de Jesús eran judíos y seguían el calendario hebreo. El “primer día de la semana” para un judío comienza el sábado por la noche (ya que el día bíblico empieza con la caída del sol: y fue la tarde y la mañana…). Hechos 20:7: “El primer día de la semana, reunidos nosotros para partir el pan, Pablo les enseñaba…”. Dado que era el primer día (sábado por la noche para nosotros) y había lámparas encendidas (v. 8), se trataba de una reunión el sábado por la noche. Los discípulos se reunían “el primer día de la semana” para “partir el pan”, el domingo, en conmemoración de la Resurrección de Jesús. Esto significa que guardaban el sábado. Iban a congregarse, recibían la instrucción de las Escrituras en día sábado y luego se reunían en casas el domingo (que comienza el sábado por la noche) aquellos que compartían la misma fe en el Señor resucitado.
En 1 Co 16:2 Pablo trae el tema de la ofrenda el primer día de la semana (domingo) porque está prohibido en la ley de Dios trabajar, cargar mercancías y comprar o vender en día sábado.
El reposo del pueblo de Dios
Primero, debemos leer y entender estos pasajes a continuación para entender el reposo del pueblo de Dios.
- Génesis 1-2: El reposo original de Dios después de la creación.
- Éxodo 20:8-11; 31:12-17: La ley del sábado dada a Israel.
- Colosenses 2:16-17: El sábado como prefiguración de Cristo.
- Hebreos 4:1-12: El verdadero descanso sabático para el pueblo de Dios.
- Mateo 11:28-30: Jesús ofreciendo descanso a los trabajados y cargados.
El sábado del Nuevo Pacto no consiste principalmente en guardar un día específico, sino en entrar por la fe en el reposo de Dios en Cristo. En la creación, Dios reposó de sus obras, y ese reposo no se presenta como terminado, sino como una realidad permanente: Dios todavía hoy descansa y no en un día determinado.
El sábado dado a Israel fue una señal del pacto y un tipo de un descanso mayor. Una realidad que habría de venir. El sábado en el Nuevo Pacto es la participación en una realidad espiritual. El verdadero reposo de Dios es eterno e inició en la creación (Gn 1-2). Todos los días para Dios son sábados porque todavía descansa.
Según Colosenses 2:16-17, los sábados eran sombra de lo que había de venir, pero la realidad pertenece a Cristo. Por tanto, Cristo es el verdadero cumplimiento del sábado. Hebreos 4 enseña que el pueblo de Dios aún puede entrar en el reposo de Dios hoy. Ese hoy puede ser un lunes, un viernes o un domingo. Así que no es mediante la observancia de un día particular, sino mediante la fe y la obediencia. Incluso Israel, bajo Josué, no alcanzó plenamente ese reposo por causa de la incredulidad según leemos en este capítulo. Esto significa que llegaba el día sábado pero no descansaban verdaderamente. El propósito del 4to mandamiento era restaurar la paz, la libertad y la comunión con Dios y entre las personas, algo que se perdió en el Edén.
No se entra en el reposo de Dios por guardar un día (Hebreos 4:1-12), se entra por fe y este reposo está disponible hoy para todo creyente. Así, en el Nuevo Pacto, el creyente guarda el sábado al descansar en la obra consumada de Cristo. Jesús invita diciendo: “Venid a mí… y yo les haré descansar” (Mateo 11:28-30). Por eso, unido a Cristo, el cristiano puede vivir en un reposo sabático continuo: no solo un día a la semana, sino todos los días, confiando en Cristo como su reposo y cumplimiento del sábado.
La sustancia (descansar en Dios) permanece, y se experimenta continuamente, no un día por semana. La necesidad del mandamiento como “sombra” cesa al llegar la “sustancia” (reposo en Dios). Una sombra es útil para señalar hacia un objeto real, pero una vez que se tiene el objeto, insistir en la sombra es, en el mejor de los casos, innecesario y, en el peor, una negación práctica de que la realidad ya ha llegado.
El principio espiritual detrás del cuarto mandamiento (el reposo y la santificación en la presencia de Dios) no solo se mantiene, sino que se intensifica y se vuelve permanente ahora en Cristo. Ahora tenemos la realidad a la que el mandamiento apuntaba. Es como tener la fotografía de alguien (la sombra/mandamiento) y luego tener a la persona real frente a ti; ya no necesitas mirar la foto para estar con esa persona.
A muchas personas les ayuda guardar un día de reposo, y en cualquier caso, debe hacerse siempre por fe.
Hebreos 4:10: “El que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.”

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