Hay mucho en juego en la crianza de los hijos. A veces, el trabajo de un padre puede ser complicado, Pero sin la ayuda de Dios, la tarea puede ser abrumadora. Como Padres tenemos esperanza, confianza y ayuda específica de Dios para educar a nuestros hijos.
La Biblia dice: “Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:37). Ésta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe” (1 Juan 5:4). Cristo dijo: “Les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20).
En resumen del tema como pastorear a nuestros hijos con el pastor Diuvert López hemos aprendido a cultivar los valores y virtudes dentro del corazón de nuestros hijos. Para transmitir estos de la manera correcta debemos de convertirnos en el ejemplo a seguir. “Los hijos aprenden más del comportamiento nuestro que de cualquier otra fuente” La familia necesita poner bases bíblicas debajo de ella para construir una familia sólida.
Los padres ejercemos autoridad como un comisionado de Dios. Debemos guiar a nuestros hijos de parte de Dios para el bien de nuestros propios hijos. Los padres estamos llamados a pastorear el corazón de nuestros hijos y de esta manera ayudamos al niño a entenderse a sí mismo y el mundo en el que vive. Les enseñamos que al fracaso se responde con esperanza y al rechazo se responde con amor.
Sembremos pues semillas de esperanza en el corazón de nuestros hijos. Los padres debemos buscar tener nuestras prioridades alineadas al orden de Dios. Hoy vivimos en un mundo que camina muy rápido y nos hace estar siempre ocupados. Tanto madres como padres llevamos vidas estresadas que nos dejan poco tiempo libre para pasarlo con nuestros hijos. A veces creemos que si no estamos haciendo algo “útil”, estamos perdiendo el tiempo. Olvidamos que jugar con nuestros hijos y divertirnos como familia, es lo que nos permite renovar fuerzas y nos acerca.
Dios quiere revolucionar nuestra manera de pensar como padres. Mire a sus hijos de otra manera. Dios se enfoca en el corazón cuando trabaja en las personas. De hecho, cuando usted dirige su energía hacia el corazón de sus hijos, suceden cosas asombrosas. Llegar al corazón de nuestros hijos es posible. Dios está interesado en el corazón, porque es allí donde tienen lugar los cambios reales y duraderos. Lo que dicen y hacen nuestros hijos son el reflejo de su corazón (Lucas 6:45) “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.” Es hora de comenzar una revolución del corazón en la crianza de los hijos.
La realidad es que todos los días Dios hace milagros en la vida de las personas. La Palabra de Dios regularmente forma el carácter de los adultos, y el Espíritu Santo puede transformar, incluso, a la persona más terca o rebelde en una persona semejante a Cristo. Nunca es demasiado tarde. No permita que nadie, ni siquiera nuestros hijos, le convenzan de lo contrario. Dios quiere cambiar el corazón humano, y usa a los padres como la herramienta principal para posibilitar ese cambio en la vida de nuestros hijos.
LV
Laura Vargas

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