Hay personas que tienen vidas promiscuas. Las mujeres que repetidamente tienen embarazos indeseados les han dicho a los investigadores que su actividad sexual es simplemente una manera de satisfacer su anhelo de ser tocadas y abrazadas por un hombre, que la actividad sexual era el precio a pagar por no haber sido abrazadas. Las caricias y el toque que recibían antes de tener relaciones sexuales les proporcionaba más placer que el acto mismo.
Sin importar el trasfondo familiar o cultural absolutamente todos estamos llamados a defender el derecho a la niñez.
Recuerdo cómo quería crecer rápido y ser grande. En nuestro deseo de ser grande olvidamos la niñez, sus beneficios y alegrías. Animo a todos los padres y madres a abrazar y besar a sus hijos, estos simples actos son un grande escudo protector y a sus pequeños corazoncitos les vale más que el oro y el diamante.
No he sabido de una persona sexualmente desorientada que haya tenido un padre amoroso y afectivo. Los abrazos de padres y madres, hacia sus hijos son importantes.
Si usted es un padre o madre solteros igualmente puede proveer de cariño, caricias y abrazos.
¿Por qué es importante darlos a los niños? Porque así es como protegemos a un niño o niña de salir a buscarlos en lugares equivocados con la gente equivocada.
No podemos pasamos por alto las necesidades físicas y emocionales de nuestros hijos, cónyuges o amigos íntimos, las necesidades de recibir ser abrazados, escuchados, de compartir sus ideas, locuras y sueños.
En alguna manera todos llevamos dentro un alma de niño.
“algunos padres llevaron a sus niños a Jesús para que los tocara y los bendijera, pero los discípulos regañaron a los padres por molestarlo. Cuando Jesús vio lo que sucedía, se enojó con sus discípulos y les dijo: «Dejen que los niños vengan a mí. ¡No lo impidan! Pues el reino de Dios pertenece a los que son como ellos. Entonces tomó a los niños en sus brazos y después de poner sus manos sobre la cabeza de ellos, los bendijo.”
Marcos 10:13-14

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