La Eucaristía o Santa Cena, tal como la instituyó Jesús y se practica hoy en la tradición cristiana tiene sus conexiones con la tradición judía de acción de gracias, conocida como – berakah – o bendición y también con la tradición davídica que enfatiza el pacto y la misericordia de Dios hacia la casa de David.
Himno de Acción de Gracias (Berakah)
1. Berakah es en la tradición judía una bendición en forma de oración de acción de gracias a Dios por Sus dones y provisiones. Esta bendición es una parte fundamental del culto judío y se integra a la vida diaria en las comidas. Las oraciones de bendición por lo general comienzan con la frase: “Bendito seas, Señor, Dios nuestro, Rey del universo…” y continúa con el objeto o persona que se bendice, como el pan, el vino en el caso de la Santa Cena y de otros alimentos.
2. Conexión eucarística: Las narraciones de la Última Cena en los Evangelios muestran a Jesús haciendo precisamente esta práctica, la de bendecir a Dios antes de partir el pan y compartir el vino, que Él identifica con Su cuerpo y Su sangre. La palabra “Eucaristía” de la palabra griega “εὐχαριστία” significa acción de gracias o agradecimiento. En sí misma refleja el aspecto de dar gracias antes de las comida lo cual el mundo cristiano también hace. Al dar gracias y bendecir a Dios antes de comer el pan y el vino, Jesús conecta la Eucaristía con la práctica judía de la acción de gracias, y a la vez la transformaba en un recordatorio de su muerte y resurrección, en un símbolo del Pacto en su sangre.
Tradición davídica
La tradición davídica enfatiza el pacto de Dios con David, en donde Dios le promete que su trono sería establecido para siempre (2 Samuel 7.16). Este pacto incluye afirmaciones acerca de la fidelidad de Dios, el papel del rey como pastor de su pueblo y la anticipación de un reino eterno. Según las profecías, el Mesías (Cristo o Ungido) debía proceder del linaje de David y este iba a establecer el reino de Dios en la tierra. Esta expectativa incluye la restauración de Israel y el inicio de una nueva era de paz y justicia conocida como el Reino Milenial dentro del cristianismo.
Al Jesús identificarse como Mesías e instituir la Eucaristía, Jesús está cumpliendo con la expectativa davídica de inaugurar su reino, no mediante el poder político o militar, sino a través de su muerte sacrificial y su resurrección. La Eucaristía celebra a Jesús como el verdadero Rey del linaje de David, cuyo reinado no se limitaba a Israel, sino a toda la creación a través del Nuevo Pacto y con una Nueva Creación.
La Eucaristía es el puente que enlaza la práctica judía de la acción de gracias con los temas davídicos del pacto, el gobierno del reino de Dios y la esperanza mesiánica. Para los cristianos, la Eucaristía es una celebración de la victoria de Jesús sobre el pecado y la muerte, de su papel como Rey eterno y del cumplimiento de las promesas de Dios a David. Es una ordenanza de acción de gracias por la obra redentora de Dios a través de Cristo y un anticipo de realización plena en el reino de Dios.
Evidencia bíblica de la conexión entre la bendición de los alimentos, la tradición davídica y la eucaristía
Acción de gracias (berakah)
1. Jesús bendice el pan y el vino:
– Mateo 26:26-27: “Mientras comían, Jesús tomó pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: ‘Tomad y comed; esto es mi cuerpo’. Luego tomó la copa, dio gracias y se la ofreció, diciendo: ‘Bebed de ella todos’”.
– Lucas 22:19-20: “Tomó pan, dio gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: ‘Esto es mi cuerpo entregado por vosotros; haced esto en memoria mía’. Del mismo modo, después de la cena, tomó la copa, diciendo: ‘Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que se derrama por vosotros’”.
Estos pasajes destacan el acto de dar gracias como parte de la institución de la Eucaristía, conectándolo directamente con la práctica judía de bendecir a Dios dándole gracias por sus provisiones.
Tradición davídica
2. Promesa de Dios a David:
– 2 Samuel 7:12-13, 16: “Cuando terminen tus días y descanses con tus antepasados, levantaré a tu descendiente para que te suceda, tu propia carne y sangre, y estableceré su reino. Él es quien edificará una casa para mi Nombre, y yo afirmaré el trono de su reino para siempre… Tu casa y tu reino perdurarán para siempre ante mí; tu trono será establecido para siempre.”
3. Jesús como Hijo de David:
– Mateo 1:1: “Esta es la genealogía de Jesús el Mesías, hijo de David, hijo de Abraham.”
– Mateo 21:9: “Las muchedumbres que iban delante de él y las que le seguían gritaban: ‘¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Hosanna en las alturas”.
Estas referencias muestran a Jesús como descendiente de David y enlaza las expectativas mesiánicas del linaje de David con Jesucristo. Además muestra que el cumplimiento de las promesas hecha por Dios a David de un trono y reino eternos se llevaron a cabo a través de la vida, muerte y resurrección de Jesús. Cristo Jesús es el Mesías de Israel que gobierna sobre la casa de Dios incluyendo a judíos y a gentiles quienes se rinden a su señorío voluntariamente.
Conexión con la Eucaristía
4. Jesús es el cumplimiento del Pacto:
– Lucas 22:20: En el mismo pasaje en el que Jesús instituye la Eucaristía, se refiere a la copa como “la copa del nuevo pacto en mi sangre”, vinculando directamente la Eucaristía con las promesas del pacto hechas a David y al pueblo de Israel. El nuevo pacto en el contexto eucarístico se refiere al pacto davídico.
5. Jesús como el verdadero Rey y Pastor del Israel de Dios:
– Juan 10.11: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas”. Esta imagen de Jesús como rey y pastor es una prueba que conecta con el modelo davídico de rey y pastor en el cuidado, protección y sacrificio por las ovejas del Señor, con la muerte sacrificial de Jesús (celebrada en la Eucaristía). Así se une el sacrificio del Señor con la tradición davídica.
La Santa Cena o Eucaristía, instituida por Jesús, encarna el cumplimiento de las promesas de Dios y la inauguración de una nueva era del reino de Dios, uniendo la acción de gracias al pacto davídico. A través de la Santa Cena, los creyentes participan en la vida del Rey Mesías, el Cristo Resucitado, celebrando la victoria de Jesús sobre la muerte y su reinado eterno como Mesías de Dios.

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