Apuntes pastorales tomados por Laura Vargas.
La biblia dice que grandes multitudes seguían a Jesús porque lo admiraban y se maravillaban de él. Cuando Jesús estaba en su apogeo entró a Jerusalén.
“Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!”
Mateo 21:8-9
¿Por qué estaban entusiasmados? ¿Por qué la gente seguía a Jesús?
El pueblo de Israel veía a Jesús como un líder militar. En ese tiempo los romanos gobernaban y el pueblo judío quería que Jesús los liberara de la opresión de los romanos. Los judíos esperaban al Mesías como un rey conquistador, pero Él vino como un rey humilde.
La gente de Jerusalén estaba esperando un salvador muy diferente a Jesús. Ellos estaban esperando a alguien que cambiara su situación, un rey poderoso y guerrero. Pero Jesús vino para establecer un reino totalmente diferente, él afirmo que su reino no era de este mundo.
El hombre que decía tener el poder de dominar el mundo entero entró a la gran ciudad del rey montado en un desastrado animal de menos de 1 metro. ¿Por qué siendo rey decide escoger un burro y no un animal de mayor categorí como un caballo árabe, por ejemplo?
Jesús confunde a todos de la manera que entra a la ciudad de Jerusalén, ellos no se percataron de quién era aquel.
Fue su humildad, el rey estaba oculto a la vista de todos. La escolta era la propia gente que voluntariamente le aclamaba, el burro y su pollino (el pollino es la cría del burro) era su medio de transporte, las palmas y las ropas un homenaje a su realeza. Jesús entendía que se cumplía la profecía de Zacarías.
El escogió hacer su entrada triunfal a Jerusalén en un burrito para que se cumpliera la profecía hecha muchos años antes (Zac 9:9).
La gloria del pollino fue cargar al rey Jesús, el verbo encarnado, el mesías anunciado y esperado durante generaciones.
El Señor Jesús mismo había elegido a un torpe burrito de carga para una tarea específica. El no eligió el animal más elegante, o inteligente, y fue tan especifico que les dio a los discípulos la ubicación exacta de donde encontrarlo.
De igual manera el Señor nos ha escogido a nosotros siendo torpes y jamás pensaríamos que él nos llamaría.
¿Qué posibilidad tenía un burro amarrado olvidado entre otros tantos?¡Ninguna!
Muchas veces sentimos que nadie piensa en nosotros. El Señor sí piensa en ti. Él te ha escogido, Dios te ha llamado. Entre tanta gente, Dios te ve y selecciona. Cargar la gloria del rey te hace diferente.
Recuerda: muchos son los llamados y pocos los escogidos.
Hay 3 momentos claves en la vida de Jesús que manifiestan su grandeza:
1. Siendo Rey nace en un establo entre olor de animales de granja.
2. Siendo Rey entra a su ciudad arrastrando sus pies sobre la tierra en un burro de carga.
3. Siendo Rey prefiere morir que usar su poder para defenderse.
Siendo Rey no le importaba arrastrar sus pies sobre el polvo del camino, verse raro e inadecuado.
Antes de la exaltación siempre hay humillación. La grandeza se ve mejor en la humildad.
Cuando el ser humano aprende a ser pequeño es cuando alcanza su mayor grandeza.
Muchas veces nos duele cuando nos humillan porque no nos damos cuenta quién es nuestro Señor.
La humildad es un ambiente propicio para el desarrollo de las mejores virtudes del ser humano. El hombre que ha dejado de ser humilde a dejado de vivir. Humildad es el reconocimiento de que todo se lo debemos a Dios. Humildad es ser nada para que Dios lo sea todo.
Si viviéramos en aquel tiempo probablemente perteneceríamos a uno de estos ocho grupos:
1. Grupo de saduceos y líderes del Sanedrín que condenaron a Jesús, porque no tenían el coraje de cuestionar sus propias creencias y evaluar la identidad del humilde carpintero de Nazaret.
2. Grupo de los fariseos, con Nicodemo al frente, que amaban a Jesús, pero no tuvieron el valor de sacar la cara por él por miedo a ser castigados.
3. Grupo de los discípulos, que lo abandonaron cuando Jesús renunció a hacer ningún milagro para librarse del juicio con que le condenaban.
4. Grupo de los que lo negaron, con Pedro al frente, que, aunque lo amaba cuando lo vio siendo torturado y golpeado negó todo su tiempo vivido con el Maestro.
5. Grupo de la muchedumbre, sin opinión ni convicciones propias, fácilmente manipulado por el grupo que estaba en el poder.
6. Grupo de los políticos, con Pilato al frente, que, aunque lo consideraban inocente permitieron que lo torturaran, azotaran para agradar a una minoría.
7. Grupo de soldados manipulado por el sistema, que fueron los agentes de su tortura y crucifixión.
8. Grupo de gente que encuentran un nuevo camino en la vida a través de sus enseñanzas y que lo aman, pero esperaban al otro lado del muro ansiosamente la sentencia del juicio.
¿A cuál de estos grupos pertenecerías?
Ese día, Domingo de Ramos, Jesús fue proclamado rey de manera humilde. Volvio a Su trono de gloria a través del sufrimiento voluntario, la muerte y la resurrección. Medita en él, en la cruz, en su sufrimiento, su muerte, su sangre derramada para rescatarnos de la prisión de nuestras propias opiniones, transgresiones y pecados.
Contempla Su humildad, Su servicio, y su amor. Su humildad es nuestra salvación.

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