El Calendario Lunar

Lunisolar Calendar

Al estudiar las Sagradas Escrituras notamos que Dios da a su pueblo un calendario lunisolar (Sal 104.19) en donde coinciden eventos proféticos del plan de redención. En el occidente usamos una versión mejorada del calendario juliano llamado gregoriano. El estudio de los calendarios se conoce como hemerología, y se estudia dentro de la Astronomía. Lo que sucede es que la medición del tiempo, en su aspecto cronológico, está relacionada con los fenómenos astronómicos, como la rotación de la Tierra, de donde se deriva la duración del día; la rotación de la Luna alrededor de la Tierra de donde se deriva el mes; y la rotación de la Tierra alrededor del Sol de donde deriva el año.

El calendario juliano fue establecido por el emperador romano Julio César en el año 45 A.C. (antes de Cristo) donde cada cuatro años es bisiesto sin excepción porque supone que cada año dura 365.25 días. Este calendario es solar, se basa exclusivamente en la traslación de la Tierra alrededor del Sol, o sea, en el movimiento que realiza la Tierra desplazándose alrededor del Sol, en órbita elíptica, en sentido contrario a las manecillas del reloj. (El movimiento de rotación es el que realiza la Tierra sobre su propio eje imaginario en 24 horas que da lugar a la cuenta del día y la noche.) Pero no es un calendario exacto porque para calcular los años bisiestos tiene que aumentar la duración del año en 11 minutos. Esta discrepancia hizo que el calendario juliano se desviara de las fechas de los equinoccios, solsticios y otros acontecimientos astronómicos. Para el siglo XVI, esta desviación ya había provocado bastantes desajustes con respecto como el equinoccio de primavera. Entonces se adoptó el calendario gregoriano que corrigió esta situación omitiendo 10 días en el calendario juliano y ajustando las reglas de los años bisiestos.

El calendario gregoriano fue introducido por el Papa Gregorio XIII en 1582 (siglo XVI) con el objetivo de perfeccionar el cálculo del año bisiesto para ajustarlo mejor al año solar real. En el sistema gregoriano, un año es bisiesto si es divisible por 4; si termina en 00, y si es divisible por 400. En este calendario la duración del año es de 365,2425 días, que más exacto a la duración del año solar de 365,2422 días. El calendario gregoriano es el más utilizado actualmente en todo el mundo por ser más preciso en alinearse con la órbita terrestre y con las estaciones donde un año tiene 365 días, y se añade un día más (bisiesto) en febrero cada cuatro años, haciendo que los bisiestos tengan 366 días. El calendario gregoriano se hizo oficial en los países europeos católicos desde el 1582, y gradualmente fue adoptado por otros países a lo largo de los siglos. Actualmente es el calendario civil más utilizado en todo el mundo y el que vemos en los calendarios de negocios, científicos y en las comunicaciones internacionales.

El calendario hebreo usa un sistema distinto para medir el tiempo. Calendario hebreo es lunisolar. Es un calendario que se basa en los meses lunares y en el año solar. Se alinea con el ciclo lunar para los meses y con el año solar para los festivales y las estaciones agrícolas. Este es el calendario que usa Dios en las Sagradas Escrituras. ¿Cómo se cuentan los meses y los años? Cada mes lunar en el calendario hebreo comienza con la luna nueva, por lo que cada mes tiene 29 o 30 días según la luna. Esto significa que febrero siempre tendría 29 o 30 días cada año, claro que no se llama febrero, pero es para hacer una aplicación simple. ¿Cómo se concilió el ciclo lunar con el solar? Para conciliar el ciclo lunar con el año solar y mantener el calendario sincronizado con las estaciones agrícolas y los festivales judíos (que están ligados a estaciones específicas), se le añade un mes extra al año bisiesto. Los años bisiestos aparecen cada 19 años y se utiliza para determinar las fiestas y observancias ordenadas por Dios. A diferencia del complejo ciclo de 19 años del año bisiesto del calendario judío, el cálculo del año bisiesto en el calendario juliano y el gregoriano no establece un ciclo de muchos años.

El calendario hebreo se compone de ciclos de años donde se intercalan los decimoterceros (13) meses para mantener en sincronía el calendario lunar con el solar, o sea, hay años con 12 meses lunares y algunos años tenían 13 meses. Desde los tiempos de Salomón (970 – 925 A.C) ya el calendario era lunisolar, permitiendo unir los meses (de origen lunar) con los fenómenos naturales y astronómicos relacionados con las estaciones. Cada mes del calendario hebreo comienza con el día o la noche de la luna nueva. Este calendario se dividía en un calendario sagrado y uno civil. El calendario sagrado comienza en la primavera, en el mes de Nisán y el mes de Tishri es el séptimo mes. El calendario civil comienza en Tishri, el primer mes civil y además comienza el Año Nuevo. Algunos de los nombres de los meses del calendario hebreo aparecen en las Sagradas Escrituras como: Nisan (Neh 2.1; Est 3.7); Sivan (Est 8.9); Tammuz (Ez 8.14); Elul (Neh 8.1); Kislev (Neh 1.1; Zac 7.1; 1 Macabeos 1.57); Tevet (Est 2.16; Zac 1.7; Est 3.7) y Adar (2 Macabeos 15.37).

El Sanedrín tenía el monopolio del calendario judío, era este concilio quien publicaba las fechas. Según la tradición, Hillel II de Tiberias en Galilea y descendiente directo de Gamaliel, decidió en el año 358 – 359 D.C. publicar las reglas para preparar el calendario o algunos afirman que fue el rabino Samuel, de la escuela judía de Sora en Mesopotamia, quien en el siglo IV estableció las normas del calendario como lo conocemos ahora.

Referencias: Segura González, Wenceslao. Calendario Hebreo. Ediciones EWT. 2017

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