¿Qué dice la Biblia sobre las maldiciones y hechizos? Me refiero a cuando alguien dice que algo malo te va a pasar… ese tipo de maldición, mal de ojo, etc.
En la Biblia, las maldiciones y los hechizos son prácticas prohibidas (Dt 18.10-12).
“No se halle a nadie entre ustedes que sacrifique a su hijo o hija haciéndolo pasar por el fuego, ni que practique la adivinación ni la hechicería, ni que interprete presagios, participe en brujería, o lance hechizos, ni que sea médium o espiritista o que consulte a los muertos. Cualquiera que haga estas cosas será aborrecido ante el Señor; porque debido a estas prácticas abominables el Señor tu Dios expulsará a estas naciones delante de ti.”
Maldecir es desear que le pase algo malo a alguien o a algo.
Bendecir es desear que le pasen cosas buenas a alguien o a algo. “¡Bendecid y no maldigais!” (Rom 12.14).
Supongamos que ha habido momentos en que hemos lastimado o decepcionado a personas. Dependiendo de cuánto daño les hayamos hecho y de su capacidad de perdonar, pueden desearnos daño consciente o inconscientemente. Esto puede generar maldiciones.
Por otro lado, muchos de nosotros conocemos de la santería, la brujería, el palo mayombe o el vudú haitiano. El arte oscuro de encajar alfileres a pequeñas muñecas que representan a los que se les odian o quieren hacer daño para que les ocurra cosas malas no es ficción de las películas.
El vudú es una religión practicada principalmente en los países del Caribe, sobre todo en Haití. Es una mezcla de ritos católicos romanos, el animismo y la magia traída por los esclavos del África. En el vudú, Dios gobierna sobre una multitud de deidades locales, de ancestros deificados, santos, y espíritus que se comunican a través de los sueños, trances y prácticas rituales.
El riesgo que veo es ignorar la influencia de la brujería, las maldiciones y los hechizos dentro de la sociedad actual.
Usted se dará cuenta cuando está bajo ataque demoniaco por señales claras de celos, rivalidad y confusión (Stg 3.16).
Por ejemplo, le comienza a pasar cosas malas una tras otra sin causa aparente y su mente se empieza a nublar.
Cuando esté bajo ataque:
1. Sométase a Dios, reconcíliese con quien sea, haga la paz.
2. Escriba en una hoja versículos o pasajes enteros de las promesas de Dios para su vida.
3. Ore dando gracias a Dios por Su protección, por Cristo su intercesor y por los ángeles de Dios.
4. Pida a Dios que le haga un cerco de protección a su alrededor.
4. En voz alta cancele la maldición y ataque demoníaco. Puede decir algo así:
“Anulo la maldición contra mi vida y en este mismo momento cesa. He sido bendecido con toda bendición espiritual en Cristo Jesús. Mi vida es un ejemplo de Cristo.”
“Ahora mismo se detiene el ataque e intención satánica de dañar a mi familia o a mí.”
¿Qué ocurre? Se detiene, todo cesa, aunque por un tiempo hasta que a Satán se le ocurra otra estrategia.
“Ustedes, queridos hijos, son de Dios y han vencido a esos falsos profetas, porque el que está en ustedes es más poderoso que el que está en el mundo.” (1 Jn 4.4)
“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar
al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.” (1 P 5.8-9).
No debemos ignorar que tenemos un adversario muy malvado con un arsenal de armas engañosas diseñadas para infligir daño y destrucción a cristianos desprevenidos.
Y tenemos de Dios armas espirituales para resistir, incapacitar y frustrar a Satanás en sus ataques contra nosotros.
1. Bendecir. Pienso en personas que me han hecho daño o lastimado y en vez de desearles mal, oro por su bendición y prosperidad. Esto es lo que Jesús nos enseñó en Lc 6.28 “Bendice a los que te maldicen, ora por los que te maltratan”.
Si maldecimos a los que nos han hecho daño, nos ponemos en peligro de juicio. Mt 5.22 “Les digo que cualquiera que esté enojado contra un hermano o hermana estará sujeto a juicio. Cualquiera que le diga estúpido responderá ante el juicio”
2. Dar gracias. “Den siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.” (Ef 5.20).
La gratitud en medio de las contrariedades y circunstancias negativas habla de una confianza muy grande en Dios. Alaba a Dios y dale gracias y notará cómo su corazón recibe vida, consuelo y aliento. La gratitud conecta de corazón a corazón.
3. Estar siempre gozoso y orar contínuamente.
Observemos estas órdenes y su secuencia.
16 – Estad siempre gozosos.
17 – Orad sin cesar.
18 – Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
(1 Tes 5.16)
Estar alegre es una orden, igual que orar y dar gracias siempre por todo y en todo.
4. Vivir unido a la iglesia. Aunque muchos ignoran esta verdad, la iglesia es una fortaleza y protege de manera real contra ataques espirituales y físicos (1 Tim 3.15).
¿Por qué Satán ataca tanto la iglesia? Porque es el organismo vivo que más daño le ocasiona y quien de todas maneras según la profecía vencerá.
¿Por qué aleja a los creyentes abatidos de la iglesia?
Para evitar que se levanten y asegurarse de que mueran.
Observemos lo que Pablo dice de la iglesia como cuerpo de Cristo:
“siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.” (Ef 3.15-16)
Al permanecer unido a la iglesia, usted recibe la vida de Cristo a través de los miembros, como dice Pablo. En la ayuda mutua está Cristo, en la actividad mutua, la unión en el vínculo de la paz está Cristo. La iglesia es el cuerpo de Cristo.

Leave a Reply