Sentimos cada nuevo año como la oportunidad de un nuevo comienzo.
¿Sientes que estás limitado y no sabes por qué?
Si quisiera volver a empezar ¿por dónde comenzar si quiero comenzar de nuevo?
1. Aprende cuál es tu destino. Rom 8.29 dice que Dios nos “predestinó para que fuésemos hechos conformes a la imagen de su Hijo”. Esta verdad es la clave para entender nuestro destino.
La mayoría de la gente intentan comprender su destino descubriendo lo que les gusta hacer. Sin embargo, ¡nuestro destino no está en lo que haremos, sino en quien nos convertiremos!
¡Convertirse es mucho más importante que hacer!
Si te conviertes en quien deberías ser, ¡solo puedes hacer lo que debes hacer! El poder de Dios obra desde el interior para ser un reflejo divino. En otras palabras, ¡nuestro destino es ser más como Cristo! Este es el viaje de nuestra vida. Esta debe ser nuestra búsqueda continua.
A medida que nos convertimos en lo que Dios quiere que seamos, lo que debemos hacer se vuelve obvio.
¿Para qué propósito naciste? Para reflejar la persona, identidad y los atributos de Dios. Dios te creó a Su Imagen. Quien te vea debe poder reconocer a Dios en ti. Es por eso que Pablo dice en Rom 8.29 “los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo a fin de que él sea el primogénito entre muchos hermanos.”
¿Qué quiere lograr Dios en tu vida? Que llegues a ser como su Hijo Jesucristo, quien es la imagen misma de su sustancia (Heb 1.3). Cuando entendemos de donde venimos y a imagen de quién fuimos creados podremos encontrar nuestra verdadera identidad.
2. No comienzas sabiendo claramente tu meta final. Comienzas reconociendo en tu vida (no la ajena) que hay cosas que no son como deberían ser. Luego defines cómo quieres que sean ante Dios. Una vez que tengas claro lo que quieres permítete experimentar expectativas de buenos resultados.
3. Asegúrate de hacer una lista de cosas buenas al menos dos veces más larga que la de cosas malas o problemas. Piensa cómo sería el disfrutar de esos beneficios y cómo se siente vivir con esos beneficios. Ten presente ser antes que obtener. No uses a las personas para tus propios fines. Sirve a las personas por amor.
4. Cuando te sientas atrapado entre la vida vieja carnal y la vida nueva hay una batalla en tu mente por tu identidad. Prepárate en oración. Eres 100% responsable por tu vida.
5. Comienza cada paso y proyecto con Dios y no lo saques de tus decisiones. Obedece los mandamientos divinos.

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