Gn 2.21-25
Dios instituyó la sagrada unión que llamamos matrimonio antes de que el pecado entrara en el mundo. Lo entregó al ser humano para que fuera la más plena, rica y gozosa experiencia de vida en el planeta. La falla no está en la institución misma sino en aquellos que entran en ella descuidadamente y fracasan en cumplir sus condiciones.
Para nuestros hijos jóvenes ¿por qué fracasan los matrimonios? Entre otras razones por las expectativas exageradas.
Le hemos puesto a nuestra pareja niveles que cumplir y expectativas que ni nosotros mismos somos capaces de llevar. Esto comienza a solucionarse con el diálogo sincero de corazón a corazón, teniendo en cuenta que no somos rivales sino equipo.
La mayoría de los hombres no tienen ni idea de cómo amar a sus mujeres en una forma que haga felices a ambos y la mayoría las mujeres no tienen ni idea de cómo se debe respetar a un hombre de manera que los haga felices a ambos.

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